Mucho por hacer en educación con perspectiva de género

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Mucho por hacer en educación con perspectiva de género

La Encuesta Nacional de Demografía y Salud 2015 (ENDS), que se presentó en diciembre pasado, evidenció lo atrasados que estamos en esta materia. Los jóvenes con mayor capacidad para educarse creen que tienen licencia para golpear a sus parejas y aún hay hombres y mujeres que piensan que el rol principal de la mujer es cuidar la casa y cocinar para la familia.

A finales del 2016, el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, presentó al país los resultados más relevantes de la sexta edición de la Encuesta Nacional de Demografía y Salud 2015 (ENDS). La mayoría de los medios destacaron que por primera vez en 20 años, menos adolescentes están embarazadas y el número de hijos por familia ha disminuido considerablemente.

Logros, sin duda, relacionados con la educación. Si más mujeres tienen la posibilidad de ir a la escuela y obtener también mayor información sobre temas de sexualidad y no solo de biología, con seguridad reducirán los embarazos.

Sin embargo, a mí me llamaron la atención otros asuntos que evidenció la encuesta y que también tienen que ver con la educación, estos son todos los relacionados con perspectiva de género.

Por un lado, es increíble que en el quintil con mayor riqueza esté el grupo más grande de hombres que legitiman la violencia contra las mujeres. Con las respuestas: algunas veces se justifica golpear a las mujeres y se puede golpear a una mujer si es infiel, el 17, 0 % de hombres de este quintil mostró dicha conducta. El promedio entre los hombres fue 13,2 % y el más bajo entre ellos estuvo en el sector rural (10,3 %). El porcentaje más alto entre las mujeres se encontró en el quintil de riqueza más bajo (12,4 % frente a un promedio de 5,8 %) y el porcentaje más bajo en las mujeres estuvo en el quintil de riqueza más alto (2,5 %).

Por otro lado, es insólito que en pleno siglo XXI haya hombres y mujeres que sigan creyendo que “el papel más importante de las mujeres es cuidar su casa y cocinar para su familia”, así como que “cambiar pañales, bañar a los niños y alimentarlos es responsabilidad de las mujeres”. Cuatro de cada diez hombres así lo cree (41, 5 %) y casi el mismo porcentaje de mujeres (39,5 %). Los porcentajes aumenta en el quintil de riqueza más bajo donde se supone que es menor la educación en este tema (69,6 %  hombres y 68,4 % mujeres).

Y hay más. El estereotipo de los hombres es que “necesitan más sexo que las mujeres”, “hombres no hablan de sexo, lo hacen” y “siempre están listos para tener sexo”, así lo consideran el 71,3 % de las mujeres consultadas y el 63,4 % de los hombres. Los porcentajes suben incluso a 76 % entre las mujeres del quintil de riqueza más bajo y de la zona rural.

En cuanto a las actitudes hacia los derechos de las personas homosexuales, las mujeres son las que más los garantizan, pues entre ellas están los promedios más altos de frases como “las personas homosexuales tienen los mismos derechos que las personas heterosexuales” (86,8 % mujeres y  82,7 % hombres);  “aprueba que se reconozcan los derechos a las parejas del mismo sexo” (67,2 % mujeres y 58,8 % hombres) y “está de acuerdo con que las parejas de homosexuales adopten niños” (29,7 % mujeres y 26,2 % hombres).

Las mujeres, además, son las que defenderían a las personas homosexuales de actitudes violentas: 57,0 % mujeres frente a 42,3 % hombres.

La ENDS es un documento que Profamilia publica desde 1990 y lo hace cada cinco años, con el fin de recoger información sobre la dimensión, la estructura, la evolución, las dinámicas y las características generales de la población colombiana en el ámbito de salud sexual y reproductiva y otros temas relativos a la salud.

Para la encuesta de 2015, que desarrolló en 20 meses, Profamilia analizó 44.614 hogares y entrevistó 38.718 mujeres entre 13 y 49 años y 35.783 hombres entre 13 y 59 años. Indagó por temas como características de los hogares y la población que los conforma, situación de género, migración, mortalidad infantil, fecundidad, anticoncepción, riesgo de embarazo, salud materna, detección temprana del cáncer, prevención de VIH, violencias y roles de género, orientación y educación sexual.

Como el objetivo de esta encuesta es sentar las bases de las políticas públicas, esperemos que motive cambios en la educación que se imparte en colegios e instituciones de educación superior sobre masculinidad y feminidad.

Otros datos relevantes relacionados con educación

  • Mujeres en unión que han sufrido violencia física por parte de su pareja, por región. Promedio: 31,9 %, Pacífica y Orinoquía y Amazonía las más altas con 35,7 % y la más baja Atlántica con 27,8 %.
  • El 82,2 % de los hogares de la zona rural tiene bajo logro educativo, contra 38,6 % de los hogares de la zona urbana.
  • Son más los hogares rurales con inasistencia escolar: 47,3 %. Sector urbano: 42,3%.
  • Son más los hogares rurales con privación en servicios para la primera infancia: 18,8 %. Sector urbano: 13,7 %.
  • Son más los hogares del sector urbano con jefatura femenina: 39,6 %. Rural: 25,5 %. Promedio: 36,4 %.
  • Razones de abandono escolar de las mujeres y hombres de 13 a 24 años. Mujeres: no podía pagar la pensión o matrícula (7,3 %), quedó embarazada (6,9 %), suficiente estudio (5,6 %), necesitaba ganar dinero (5,3 %), no quiso estudiar (5,1%). Hombres: necesitaba ganar dinero (11,6 %), no quiso estudiar (9,8 %), no podía pagar la pensión o matrícula (5,9 %), se graduó/ suficiente estudio (4,5 %).
  • Las mujeres son las más se gradúan de la educación superior: 24,1 % (era 16,6 % en 2010). Hombres es 20,0 % (13,7 % en 2010). Sin embargo, 75 % de los hombres está empleado frente al 53,6 % de las mujeres.
  • Del sector urbano es de donde más viajan a otros países para estudiar (19,1 % frente a 7,9 % del rural), en cambio los de la zona rural viajan más para trabajar (72,3 % rural frente a 62,2 % urbano).
  • Por razones de estudio internamente emigran más las mujeres: 9,5 % frente a 7,4 % hombres.
  • La tasa de mortalidad en la niñez (número de niños menores de 5 años que mueren en un año por cada 1.000 niños en esas edades) es más alta en madres sin educación 65 % frente a 13 % de las madres con educación.

Si desea consultar la Encuesta Nacional de Demografía Salud 2015, haga clic aquí.

Columna publicada en La Silla Vacía – Enero de 2017

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