En Colombia los niños pierden su niñez

En Colombia los niños pierden su niñez
Colombia es uno de los 41 países del mundo en los que una gran cantidad de niñas y niños no pueden serlo por los peligros que conlleva vivir en ellos. En el caso de nuestros menores de edad, el mayor peligro que enfrentan es ser víctima de homicidio. En 2017 fueron asesinados 715 entre 0 a 18 años.

 

 

Por esas cifras y otras más nuestra nación tiene el deshonroso tercer lugar entre 175 países con la tasa más alta de homicidio infantil y el quinto puesto con el mayor porcentaje de niños desplazados por el conflicto armado, por debajo de Siria, Sudán del Sur, Somalia y República Centroafricana.

Así lo evidencia el Índice de Peligros para la Niñez 2018, que en días pasados presentó la organización internacional Save the Children y que dejó preocupados a quienes estamos comprometidos con la garantía de los derechos de la niñez.

Siete peligros acechan a niñas y niños, según los expertos que apoyaron el trabajo de la organización; en cada uno de ellos señalaron un determinado indicador que lo comprueba. Los peligros y los indicadores son:

  1. El niño o la niña muere. Indicador: tasa de mortalidad de niños y niñas menores de 5 años (muertes por cada mil nacidos vivos).
  2. El niño o la niña sufre de malnutrición grave. Indicador: retraso del crecimiento (% de niños y niñas de 0 a 59 meses).
  3. El niño o la niña no va a la escuela. Indicador: niñas y niños en edad de educación primaria y secundaria no escolarizados (%).
  4. El niño o la niña comienza a trabajar. Indicador: niños y niñas que trabajan. (% niñas y niños de 5 a 17 años).
  5. El niño o la niña contrae matrimonio. Indicador: adolescentes que han contraído matrimonio y viven en pareja. (% de niñas de 15 a 19 años).
  6. La niña tiene un hijo o una hija. Indicador: tasa de partos de adolescentes (partos por cada mil niñas de 15 a 19 años).
  7. El niño o la niña sufre violencia extrema. Indicador: población desplazada por la fuerza debido a un conflicto (% del total). Tasa de homicidios de niños y niñas (muertes por cada 100.000 habitantes de 0 a 19 años).

Según la organización, esos peligros llegan a la vida de los niños por tres causas que son verdaderas amenazas para 1.200 millones de niños y niñas en el mundo, es decir, la mitad de la población menor de edad:

  1. Pobreza: la infancia que vive en situación de pobreza corre un mayor riesgo de morir antes de cumplir los 5 años, de padecer retraso del crecimiento debido a la malnutrición, de no poder ir a la escuela, de verse obligada a trabajar o a contraer matrimonio y de dar a luz cuando aún no se es adulto.
  2. Conflictos armados: por lo menos 240 millones de niñas y niños viven en países frágiles y afectados por conflictos. Esta infancia corre un mayor riesgo de morir antes de cumplir los 5 años, de padecer retraso del crecimiento a causa de la malnutrición, de no poder ir a la escuela, de verse obligada a trabajar y de tener que abandonar sus hogares en circunstancias peligrosas y aterradoras.
  3. Niñas discriminadas: un total de 575 millones de niñas viven en países caracterizados por la discriminación contra ellas. Esta discriminación suele ponerlas en mayor peligro de morir antes de cumplir los 5 años, de que se les niegue la educación, de ser forzadas a contraer matrimonio y a dar a luz antes de estar preparadas desde un punto de vista emocional y físico.

Para contrarrestar la situación, Save The Children en su informe Las múltiples caras de la exclusión, donde publica el índice, insta a “los líderes del mundo a respetar a la infancia y su derecho a sobrevivir, a prosperar y a estar protegida, mediante el cumplimiento de los compromisos asumidos en el marco de los ODS [Objetivos de Desarrollo Sostenible] y la adopción de medidas inmediatas para cumplir la promesa de no dejar a nadie atrás. Esta promesa es un compromiso para asegurar que estos objetivos y metas se cumplan para todos los países, todas las personas y todos los segmentos de la sociedad, y para asegurar que se llegue, en primer lugar, a quienes están más rezagados”.

Para lograrlo, señala que los gobiernos deberán ofrecer tres garantías que en su concepto son claves:

  1. Invertir en la infancia: para alcanzar los ODS y asegurarse de que toda la infancia tenga acceso a servicios básicos, universales y de calidad (especialmente educación y salud), incluidos servicios de protección y de asistencia social, los gobiernos (incluidos los donantes) deben reunir los recursos necesarios. El aumento de la inversión pública en los niños y las niñas excluidos debe ir acompañado de la eliminación de barreras financieras para acceder a los servicios, junto con medidas dirigidas a garantizar la seguridad financiera mínima para toda la infancia, a través de la protección social que tiene en cuenta las necesidades de los niños y las niñas. Los gobiernos nacionales, con el apoyo de los gobiernos donantes, deben aumentar la movilización de recursos internos. Los gobiernos nacionales deben fijarse como meta una proporción de impuestos respecto al PIB del 20 %.
  2. Asegurarse de que toda la infancia reciba el mismo trato: acabar con las políticas, las normas y los comportamientos discriminatorios, como impedir a las niñas el acceso a los servicios de salud o negar la educación a un niño o una niña debido a su origen étnico o género. Para fomentar el acceso a servicios de calidad para la infancia, los gobiernos también deben establecer sistemas para inscribir todos los nacimientos. Además, es necesario establecer sistemas operativos de protección de los niños y las niñas que beneficien a toda la infancia en todos los entornos, incluidos los hogares.
  3. Contabilizar e incluir a toda la infancia, sin importar quiénes sean ni de dónde sean: los gobiernos deben asegurarse de que toda la infancia, especialmente los niños y las niñas excluidos, sea contabilizada en los datos que se utilizan para medir el progreso hacia el cumplimiento de los ODS. Los datos deben recopilarse y desglosarse en función de la edad, el grupo económico, el sexo, el origen racial, el grupo étnico, las discapacidades y el lugar geográfico o condición migratoria, y publicarse en formatos accesibles. Con el fin de cerrar las brechas de desigualdad, deben recopilarse datos sobre las personas con discapacidades, grupos indígenas y otras poblaciones marginadas.

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