Fragmentos, el espacio de arte y memoria de Colombia

Fragmentos, el espacio de arte y memoria de Colombia

Desde el 10 de diciembre de 2018 existe en nuestro país un espacio concebido para reencontrarnos con nuestro pasado reciente y comenzar a transitar por los senderos de la convivencia pacífica. Palabras de Doris Salcedo, su creadora.

Sobre 37 toneladas de armamento, mujeres víctimas de la violencia sexual dejaron en lozas de metal, a punta de martillo, cicatrices que simbolizan su dolor. El mismo que les causó la guerra y que sufren 8,7 millones de víctimas del conflicto armado colombiano.

En el centro de Bogotá, en la carrera 7 # 6b – 30, están dichas lozas, forman parte de Fragmentos, espacio de Arte y Memoria, el lugar que entrelaza los conceptos de superficie, silencio, vacío y ruina para crear un contramonumento, como concibió su autora: la reconocida artista colombiana Doris Salcedo.

“Yo quería que fuera completamente opuesto al monumento, eso es un contramonumento, es decir, esto es algo sobre lo cual nosotros caminamos, es horizontal, lo cual permite que todos estemos aquí en igualdad de condiciones”, explicó Salcedo.

Fragmentos es una de las primera tres obras artísticas que se elaborarán con las armas fundidas de las FARC. Las otras dos estarán en Nueva York y en La Habana, según quedó estipulado en los Acuerdos de Paz.

Imagen de Ángela Constanza Jerez

Un sitio sobre acogedor que no nos dejará olvidar parte de nuestra historia reciente. Por la importancia de este hecho, reproducimos el texto escrito por Salcedo que fue entregado el día de la inauguración de la obra, el 10 de diciembre de 2018.

Y que sea la oportunidad de invitar a niños, jóvenes y adultos para que lo visiten. Es gratuito y está abierto de martes a sábado: 10:00 a.m. a 6:00 p.m. y domingos: 10:00 a.m. a 5:00 p.m. Es operado por el Museo Nacional de Colombia del Ministerio de Cultura y tendrá una programación que reunirá la presentación de obras artísticas comisionadas especialmente para el sitio, actividades culturales, conferencias y talleres.

“Cuando recibí las armas depuestas por la antigua guerrilla de las FARC para construir con ellas un monumento, reflexioné cuidadosamente sobre dicha posibilidad y llegué a la conclusión de que lo indicado era más bien construir algo que se opusiera conceptualmente a la noción misma del monumento, es decir, un contramonumento.

“Preferí no construir un monumento porque, como su nombre lo indica, el monumento es monumental: jerarquiza y presenta una visión triunfalista del pasado bélico de una nación. Su principal función es someternos o empequeñecernos como individuos frente a una versión grandiosa y totalitaria de la historia.

“El monumento era posible en el siglo XIX, cuando las naciones creía tener una conciencia y una cultura totalmente unificadas. En este momento histórico de Colombia, carecemos de símbolos que puedan ser convertidos en monumentos capaces de otorgarle a la sociedad, en su conjunto, una versión única de lo que nos ocurrió durante este largo conflicto.

“Sin embargo, una sociedad fragmentada y heterogénea como la nuestra puede tratar de unir sus experiencias y memorias divergentes en un espacio común.

Imagen de Museo Nacional de Colombia

“Hoy nos encontramos en el contramonumento titulado Fragmentos, un espacio de arte contemporáneo y memoria cuyo piso, o fundamento, está literalmente conformado por las armas depuestas por la antigua guerrilla de las FARC. Las armas fueron fundidas y reconfiguradas como el soporte físico y conceptual sobre el cual se erige este lugar de memoria. Parada sobre este piso, cualquier persona se encontrará en una posición equitativa, equilibrada y libre, desde la cual es posible recordar y no olvidar el legado de la guerra.

“Este espacio tiene la tarea de acoger memorias antagónicas, generamos desde aquí una polifonía de voces discordantes. Fragmentos conforma un lugar donde sucederán unos diálogos difíciles y provocadores. Diálogos que, al igual que los de La Habana, nos permitan vislumbrar las posturas y mundos que nos son ajenos.

“La tarea principal del arte es la de dar cabida a múltiples lecturas de un mismo hecho, es justamente ahí donde la relación memoria-arte se convierte en herramienta esencial para construir zonas de contacto o de encuentro en las que los colombianos logremos cohabitar.

“Fragmentos presenta únicamente el vacío y la ausencia, porque es precisamente a través de estos elementos que puedo establecer el carácter absolutamente irredimible de la guerra. El arte no puede compensar con belleza el horror causado por la guerra y, por esta razón, Fragmentos no intenta otorgarle una forma estética a la pérdida, el daño o la muerte violenta.

Imagen de Ángela Constanza Jerez

“Invité a un grupo de mujeres víctimas de la violencia sexual a dar forma a las armas. Durante días martillamos ese metal para marcar así el cese simbólico de la relación de poder impuesta por las armas. Es la primera vez que un acuerdo de paz abre un espacio tan importante a la experiencia de las víctimas de violencia sexual. Permitir su participación activa en la elaboración de la obra de arte y un espacio que conmemora el fin del conflicto armado, forma parte de la compensación simbólica que está sociedad estaba en mora de ofrecerles.

“Para que la experiencia de una víctima pueda ser comprendida en toda su gravedad, debe ser expresada, narrada y compartida. Por ese motivo, Fragmentos es un lugar de memoria que tiene como misión producir y exhibir, durante un periodo equivalente a la duración del conflicto, diferentes obras de arte que reelaboren la memoria de la guerra. Cada año, un artista será invitado a que presente aquí su mirada e interpretación de nuestro pasado reciente.

“No tendremos solo un monumento, sino múltiples contramonumentos cambiantes, polifónicos y vivos. Fragmentos reclama una memoria en permanente estado de transformación. El arte es una de las formas de pensamiento que tiene la capacidad de convertir la memoria en un proceso infinitamente inconcluso. El arte, al igual que el Acuerdo de Paz, nos permite pensar una visión de futuro en la que los opuestos conviven y lo incompatible coexiste pacíficamente.”

Doris Salcedo

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