Los joyeros de Tumaco

Los joyeros de Tumaco

Un grupo de jóvenes de Tumaco encontró en la filigrana una pasión, una alternativa para recuperar la práctica de la joyería tradicional y una oportunidad para cumplir sus sueños. Uno de ellos es demostrarle a Colombia y al mundo entero que la juventud de Tumaco no se rinde por la violencia. Segunda historia de nuestro especial por 10 años de existencia.

La representante legal tiene 21 años. Se llama Deisy Ortiz, vive sola con sus cinco hermanos y llegó a Tumaco desde el municipio Roberto Payán para estudiar una carrera técnica. André, la tesorera, no pasa de los 19 años, estudia Ingeniería Agroforestal y hoy está en el municipio nariñense por el desplazamiento forzado del que fue víctima siendo una niña. Y el jefe de producción y vicepresidente, Jaler Mesa, tiene 22 años, es uno de los mejores joyeros. Dejó en espera sus planes de estudiar Administración de Empresas para ayudar al sostenimiento de su familia.

Estos son algunos de los jóvenes que le apostaron a la idea de dedicarse a la joyería para salir adelante. No pierden la esperanza de que algún día su trabajo sea reconocido en todo el país, e incluso en el mundo entero, y que con él hayan recuperado un arte tradicional de sus ancestros. Son ambiciosos, en el buen sentido de la palabra, talentosos y resilientes, pues a pesar de las duras situaciones que han tenido que afrontar y las responsabilidades que han asumido a muy corta edad, encontraron las fuerzas para resistir y tomar las riendas de su vida.

Su emprendimiento, Morro Joyeros, surgió después de realizar un curso de habilidades para la vida y un taller básico de joyería, convocado por la organización internacional Save The Children, a quien le preocupa la situación del municipio en el que residen los cuatro jóvenes.

 Tumaco es una de las regiones fronterizas marginales y periféricas de Colombia que, como describe el Instituto Capaz (Instituto Colombo-Alemán para la Paz), se encuentra en “condición de atraso y olvido histórico estatal. Ha sido quizás esa debilidad histórica del Estado la que ha generado condiciones favorables para el desarrollo de economías criminales y de grupos armados organizados ilegales”.

Por décadas, los tumaqueños han tenido que soportar los estragos de la guerra en el país, el olvido del Gobierno y de sus compatriotas. A pesar de ser un municipio lleno de riquezas, estas se han visto opacadas por una historia violenta que se sigue perpetuando.

Tras la firma del acuerdo de paz con las FARC en 2016, Tumaco ha sido uno de los territorios que más ha sufrido en medio del posconflicto. A pesar de que la violencia por conflicto armado disminuyó, nuevas bandas criminales que buscan reactivar la economía ilegal surgieron y se mantienen en constantes enfrentamientos que ponen en riesgo la vida y la seguridad de todos sus habitantes. Como consecuencia, a comienzos del 2020, la Alcaldeza de Tumaco, María Emilsen Angulo Guevara, declaró al municipio en estado de emergencia social y humanitaria a causa del desplazamiento de alrededor de 1.179 familias por enfrentamientos de grupos armados.

Los jóvenes integrantes de Morro Joyeros quieren contar otra historia de su territorio, luchar por su sueño y construir un futuro diferente para ellos y sus compañeros. Lo decidieron al darse cuenta de que la técnica de la filigrana se estaba perdiendo, es un proceso muy especial y puede ser lucrativo. “El Sena nos certificó como joyeros. Trajeron un instructor de Barbacoas, Nariño, y nos empezamos a formar en lo básico de la joyería. Luego, nos vinculamos con Artesanías de Colombia y ellos nos ayudaron a perfeccionar en calidad y en diseño”, cuenta Deisy, quien es la representante legal de la Asociación Morro Joyeros.

El nombre de la iniciativa lo decidieron para hacer un homenaje a un lugar especial de su municipio y para mostrar quiénes son. “Nace gracias al lugar turístico que tenemos acá que se llama Peña del Morro. En honor a ello decidimos tomar su nombre. También porque el morro es una piedra pequeña que sobresale en medio del océano. Somos personitas pequeñas, pero que sobresalimos y permanecemos en lo que nos hemos propuesto – cuenta Deisy-.  Me siento feliz y orgullosa. No pensé que iba a lograr esto o a emprender de esa manera. Me siento muy contenta del tipo de trabajo que tengo y quiero darla toda”.

Recuperando la tradición orfebre

 Históricamente, el origen de la orfebrería en Colombia se remonta a la era precolombina. En esa época, como lo describió Mario Reina del Proyecto Nacional de Joyería a Artesanías de Colombia, nuestros ancestros indígenas como los quimbaya, los muisca, los tairona y la cultura sinú utilizaban la técnica de microfundición para crear adornos y herramientas en oro, plata y cobre. Era “una técnica que consistía en fundir los metales en moldes, utilizando miel u otro tipo de materiales orgánicos para hacerlo”.

Después, con la llegada de los colonos españoles, la tradición orfebre se mezcló con la herencia y la técnica española y árabe creando así lo que hoy en día se conoce como la filigrana, la cual le da a Colombia el reconocimiento al mejor patrimonio orfebre del mundo.

La filigrana, que es la técnica utilizada en Morro Joyeros para hacer sus joyas, es una práctica artesanal que consiste en hilar con diminutos hilos de metal, ya sea oro o plata, hasta crear una hermosa pieza de joyería. A esta técnica se le puede considerar un arte, pues requiere de mucha dedicación, delicadeza y paciencia para poder obtener como resultado final una pieza elegante y pulcra.

El proceso de realización es completamente a mano. Primero, se consigue la plata y se realiza un proceso que puede demorar alrededor de cinco días para obtener el material con el que se realizarán las piezas; y, seguidamente, se arman las figuras como si se estuviera tejiendo con hilos de plata. “La plata viene granulada, nosotros la fundimos en fuego alto, se hacen unas barras y luego utilizamos un laminador para transformar las barras en un hilo cuadrado. Después, con una herramienta llamada hilera de sistemas, se transforma ese material en un hilo. Cuando ya lo tenemos en hilo, empezamos a hacer el trabajo de armado, eso es solo con la mano, utilizando pinzas y tenazas”, explica Deisy con toda propiedad.

Es decir, cada pieza cuenta con una labor de mucha dedicación, paciencia, delicadeza y amor, y aunque la pieza se base en un catálogo de la asociación, cada una tiene su toque especial y único.

Para terminar una joya, el joyero se puede tardar de dos horas a un día, dependiendo del tamaño y el detalle de la pieza. En Morro, las piezas más vendidas son los aretes, los anillos y las cadenas. Hacen piezas a partir de un catálogo, pero también hacen piezas personalizadas. “Cualquier pedido que tenga que ver con el área de filigrana y en platería nosotros estamos en la capacidad de poderla realizar”, agrega la joven.

La pieza más económica puede costar 20 mil pesos y la más cara puede llegar al millón. El estándar de los precios es de 35 a 70 mil pesos y las ventas las están realizando a través de sus cuentas en redes sociales donde se encuentran como @Morrojoyeros. Para conocer sus diseños hay que ingresar a su cuenta de Instagram o Facebook, donde comparten los modelos de las joyas que realizan, y mandarles un mensaje directo. Después, ellos darán detalles sobre la pieza que desea pedir, el tiempo de elaboración, el proceso de compra y el tiempo y forma de la entrega. Los pagos se hacen a través de una consignación a cuenta de ahorros.

Luchando contra la crisis

Según el estudio “Panorama del emprendimiento en Colombia” de los economistas Juan Camilo Tibaduiza  y Wilfran José Calderón, en el país la Tasa de Actividad Emprendedora (TEA) muestra que el 18,13 % de las personas emprenden porque tienen la oportunidad y los recursos para hacerlo y un 2,5 % lo hace por necesidad. En el grupo del 2,5% la mayoría son mujeres, personas con ingresos inferiores al Salario Mínimo Legal Vigente y personas entre los 25 y los 44 años.

También están los jóvenes que, de acuerdo con Andrés Santamaría, director de RECON, organización que busca fortalecer iniciativas de emprendimiento e innovación social, están enfocados en emprendimientos sociales que buscan transformar algún problema de sus territorios y generar un impacto positivo. Emprendimientos que se han ido incrementando en los últimos años.

Entre ellos está Morro Joyeros que, al igual que iniciativas de otros lugares del país y del mundo, se están viendo perjudicadas por la crisis actual. En el caso de estos jóvenes, el aislamiento dejó en pausa todo su proyecto, pero ellos no se han rendido y siguen en pie. Gracias al apoyo de sus familias han podido sostenerse en estos momentos de dificultad, y aunque estuvieron quietos por más de cinco meses, a finales de agosto reabrieron y volvieron a ofrecer sus piezas de arte.

“Al principio, pensaba: ¿será que sí se va a lograr?, ¿será que sí se puede?. Teníamos muchas dudas. Luego de que ya realizamos nuestra primera producción y que las personas se dieron cuenta de que realmente sí dábamos la talla, decidieron continuar apoyándonos y nos gusta mucho. El tema de la comercialización y venta hasta ahora es muy poca y se nos dificulta mucho. Sin embargo, seguimos trabajando. Hemos tomado esto como nuestro proyecto y sabemos que requiere de tiempo y de paciencia”, expresa.

Aunque el camino es largo y este es apenas el comienzo, el emprendimiento ya ha ganado reconocimientos. En el 2019 la Cámara de Comercio de Bogotá les otorgó el premio al mejor emprendimiento juvenil y los jóvenes han sido invitados a ferias como Expoartesanías, pues son unos de los favoritos de Artesanías de Colombia que, junto a Save The Children, es su mayor impulsor.

Deisy asegura que no tienen intenciones de bajar la guardia y en cambio sí muchas ganas de hacer algo más. “Hasta ahora nuestro producto tiene un alto énfasis en calidad y somos jóvenes muy responsables que hemos trabajado, hemos dejado nuestro municipio en alto y queremos seguir trabajando. La idea es poder obtener los recursos para capacitarnos, cada uno en el área que desea y que la joyería sea esa fuente de oportunidad.

“Queremos que entiendan que la población juvenil de Tumaco no consiste solo en violencia. Que si los jóvenes contamos con oportunidades, podemos salir adelante. Podemos emprender y seguir creciendo”, sostiene la joven. Antes de la pandemia transmitían sus sueños y sus conocimientos a estudiantes de sexto grado del colegio donde tienen su taller. No pierden las esperanzas de seguir haciéndolo porque además del sustento diario quieren ayudar a su municipio.

Más información:

Facebook: https://web.facebook.com/MorroJoyeros/?_rdc=1&_rdr

Instagram: https://www.instagram.com/morrojoyeros/?hl=es-la

En J&S cumplimos una década de trabajo por el desarrollo humano. No tendremos una fiesta. Nuestra manera de celebrar será aplaudir de pie y apoyar a 10 organizaciones de base que tengan iniciativas o emprendimientos que requieran visibilidad para dar a conocer sus servicios o productos. Apoyaremos 5 organizaciones de mujeres y 5 de jóvenes de Colombia. Queremos darles nuestro respaldo, como lo hicieron con nosotros las primeras personas y organizaciones que confiaron en nuestro trabajo.

 

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