¿Por qué nos debe importar el clima?

¿Por qué nos debe importar el clima?

Why do I care? ¿Por qué me importa? Un grupo de personalidades del campo ético y religioso, que asistieron a la ‘Cumbre de las Conciencias en favor del Clima’, en París, en julio de este año, pidió en una carta pública a jefes de estado y de gobierno, próximos a participar en la Cumbre sobre el Cambio Climático (COP21), formularse ese cuestionamiento antes de llegar a tan importante encuentro.   

“Esperamos que al responder a esta sencilla pregunta, abordará usted la COP21 no tan solo como representante de un Gobierno o de una organización sino también como ser humano animado por su propia conciencia.

“A final de cuentas, esperamos recibir de usted el mensaje de una persona, de una conciencia, miembro de la gran familia humana, consciente de tener la responsabilidad de deber escribir la historia para no tener que sufrirla”, señala la misiva que fue difunda por Francia a través de sus diferentes embajadas en todo el mundo.

Además de motivar a los convocados a la COP 21, los líderes quisieron “incitar al cuestionamiento individual de cada uno de entre nosotros, independientemente del papel que se desempeñe, de la implicación personal, de la misión que se tenga con respecto a las negociaciones por venir”, como se lee en la carta.

El portal de la Labor del Sistema de Naciones Unidas Sobre el Cambio Climático da unos elementos de juicio para reflexionar sobre la pregunta:

Disminuciones del hielo del Ártico: la extensión media anual del hielo del Océano Ártico se redujo en 2,7 % por decenio. El hielo marino disminuye en general en el verano en un 7,4 %.

Aumento del nivel del mar: temperaturas superiores a 1,9 y 4,6°C más cálidas que en el período preindustrial, sostenidas durante milenios, causarían a la larga el derretimiento de la capa de hielo de Groenlandia, lo que elevaría el nivel del mar en 7 m, comparable a lo que ocurrió hace 125.000 años.

Aumenta la temperatura: durante los dos próximos decenios se proyecta un calentamiento de unos 0,2°C por decenio, un límite más allá del que se considera peligroso.

Como señaló el exministro de Medioambiente, profesor de los Andes y presidente-fundador del Foro Nacional Ambiental (FNA), Manuel Rodríguez, en un texto previo a la COP21 publicado en El Tiempo, con el aumento de la temperatura:

“Se pondrían en riesgo hasta el 70 % de los cultivos de soya en Brasil y el 45 % de los cultivos de maíz en México. El número de huracanes se aumentaría en un 40 %, con el doble de energía del promedio actual. En el mar Caribe, el 50 % de los arrecifes de coral moriría, con graves consecuencias para las diferentes formas de vida que dependen de ellos, y la captura pesquera disminuiría en un 50 %. Pero, más allá de estas predicciones, hoy sabemos que el calentamiento global ya está con nosotros, como lo evidencian los eventos climáticos extremos de este siglo y sus graves daños, cuando apenas nos acercamos a un aumento de 1 °C”.

El Exministro explica que el clima ya se desestabilizó y, en últimas, lo que están negociando los representantes de 196 naciones en COP21 es “hasta dónde se va a permitir que llegue esa desestabilización”.

El 11 de diciembre, cuando culmine la COP21 se conocerá la respuesta que dieron los gobernantes del mundo a la pregunta de los líderes y, de alguna manera, a la del Exministro. ¿Cuál es nuestra respuesta?

Para más información sobre este tema vale la pena consultar el libro Cambio climático: lo que está en juego, publicado por el FNA, WWF, Fescol y la Facultad de Administración de la Universidad de los Andes, escrito por Rodríguez, Henry Mance, Ximena Barrera y Carolina García. Para bajarlo de gratuita, haga clic aquí.

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