Sostenibilidad de la mano de las comunidades afrodescendientes

Sostenibilidad de la mano de las comunidades afrodescendientes

Su herencia ancestral los inspira a luchar por la conservación del medioambiente; y su sentido de comunidad, a luchar por los derechos y el bienestar de los ciudadanos de su municipio: Guapi. Su misión es reivindicar los derechos étnicos, ambientales, culturales y políticos de las comunidades negras trabajando de la mano con la misma comunidad.

 

En las calles de Guapi (Cauca) se respira un aire de fraternidad, de compañerismo y de familiaridad. Amigos y vecinos se conocen entre sí como si fueran una gran familia. Es parte de su esencia y de su manera de entender la vida, como explica Yolanda García, cofundadora y representante legal de Asomanos Negras.

Por ello a los jóvenes que crearon Asojumpro (Asociación juventud y vida para el progreso) les quedó fácil ponerse de acuerdo en ese proyecto y después en Asomanos Negras. En ese entonces tenían entre 15 y 22 años, se conocían prácticamente de toda la vida y estudiaban cerca. Tenían tanta energía y ganas de salir adelante que no se podían quedar de brazos cruzados sin hacer algo por mejorar las condiciones de su municipio y ayudar a sus familias y vecinos a vivir mejor.

Poco a poco se fueron consolidando y haciendo más reconocidos con los consejos, la guía y las ideas de algunos de sus profesores, que los conocían muy bien y sabían que eran inquietos y no se rendirían ante la difícil situación que se vive en su municipio.

Al principio, Yolanda García y Arnuldo Cuervo eran quienes convocaban e invitaban a sus amigos y a aquellos que estuvieran interesados en aportar su granito de arena para mejorar su entorno. Se reunían, discutían sobre las problemáticas del momento y decidían una posible solución. “Nos preguntabamos: ¿qué podemos hacer? ¿Qué vamos a hacer con estos problemas? No hay agua, no hay luz, no hay apoyos para el municipio, y los jóvenes estamos de brazos cruzados. ¿Por qué no hacemos actividades entre nosotros y nos vamos haciendo ver?”, cuenta Yolanda.

Así nació Asomanos Negras (Asociación para la defensa del medio ambiente y la cultura negra), como una organización social que, aunque es mixta, tiene más integrantes mujeres y su enfoque es mayoritariamente femenino y medio ambiental.

“Nos organizamos porque consideramos que teníamos la necesidad de generar procesos de cambio en el municipio, que no podíamos ser pasivos en una transformación social necesaria. Teníamos una responsabilidad importante para gestionar una solución”, manifiesta la representante legal de Asomanos Negras.

Para ellos lo más valioso no es acumular riquezas y vivir con las más altas comodidades, la mejor retribución es tener la satisfacción de haber ayudado a la comunidad y haber dado todo de sí para contribuir a un municipio, una ciudad, un país mejor. “La ganancia de la gente del Pacífico, sobre todo las mujeres conservacionistas, no es cuántos ceros se acumulan cada día en la cuenta bancaria, es saber que el día de mañana [sus descendientes] también tendrán acceso a los recursos naturales y sabrán utilizarlos”, explica Yolanda. 

Una larga lucha por el desarrollo humano y medioambiental

Después de 24 años de trabajar por el bien común, estos guapireños han logrado grandes avances. Fortalecimiento Productivo de las Mujeres del Municipio de Guapi es uno de ellos. Fue su primer proyecto, en 1998, y lo llevaron a cabo con la Gobernación del Cauca. Consistió en educar a las mujeres en el cultivo de plantas alimenticias y medicinales, así como apoyarlas en el mejoramiento de su economía. Es uno de los proyectos que marcaron su camino en cuanto a participación, reconocimiento y visibilidad del papel de las mujeres negras en los territorios.

“Trabajamos con más de 300 mujeres. Las capacitamos en diferentes oficios e identificamos cuáles eran sus fortalezas y temores para poder incursionar en otros escenarios de participación e incidencia (…) Muchas de esas mujeres ni siquiera sabían la importancia de unirse y de fortalecerse entre sí. Cuando fuimos a hablarles por primera vez de la importancia de generar procesos de mujeres para mujeres, fue determinante para nosotros. Para decir que necesitamos hacer más sobre el enfoque diferencial de género”, menciona Yolanda.

Otro proyecto es Hojas de Paz. Fue apoyado y financiado por el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural en compañía de comunidades negras, con el propósito de fortalecer la implementación de cultivo de arroz orgánico, tradicional, sembrado en el Pacífico y que llaman arroz esquilón. “Ya veníamos con el IAP (Investigaciones Ambientales del Pacífico) haciendo un proceso de investigación y recuperación de semillas nativas tradicionales y ancestrales de arroz del Pacífico Sur y, sobre todo, arroz del Pacífico caucano. Recuperamos una gran variedad de semillas (la semilla del arroz camilla, del negrito, el chimo grando, chimo chiquito, el panameño) que se estaban perdiendo por la fumigación”.

La estrategia de Asomanos Negras fue implementar y fomentar el cultivo y la protección de las semillas en lugares propicios para su crecimiento y recuperar una semilla identitaria de Guapi. Además, las mujeres que hicieron parte mejoraron sus ingresos y, por consiguiente, su calidad de vida.

Mujeres piangueras

Aunque todo comenzó con el objetivo de ayudar a la comunidad, poco a poco la mujer se convirtió en uno de los focos centrales de esta organización. La mujer del Pacífico es fundamental en el cuidado y la conservación de su entorno natural y revindicar este papel era fundamental. “Para la mujer negra del Pacífico, que nos consideramos lideresas naturales, es muy importante la transmisión de los valores culturales ancestrales heredados. Nosotras somos las responsables de transmitir ese conocimiento a las nuevas generaciones. Somos las consejeras, las cuidadoras de semillas. Amenizamos con los cantos, transmitimos las prácticas y saberes en la gastronomía. Mantenemos vivo el legado ancestral africano”, cuenta Yolanda.

Al ser las herederas de la tradición y las costumbres ancestrales son responsables de no quedarse con ese conocimiento para sí mismas y transmitirlo a sus hijas, a sus nietas y a todas las generaciones que están por venir. Asimismo, Yolanda comenta que la relación, armonización y equilibrio entre su cosmovisión y el medioambiente es algo que no se puede desligar y lo llevan en la sangre. “Todo ese rol va articulado a la conservación ambiental porque las mujeres somos las que cuidamos las semillas, el canto, la alimentación, la economía, los ritmos, la oratoria, el baile, todo lleva una relación directa con el medio ambiente porque nuestros ancestros nos han enseñado que hay que coger lo que se necesita hoy, para dejar para el otro día. Y que cuando ya no estemos nosotros, quede para los que vienen”.

Por esa premisa, uno de los proyectos que más ha dejado satisfechos a los integrantes de Asomanos Negras es el de Mujeres de Río, Mar y Manglar. Comenzó hace 5 años con 80 mujeres pescadoras, especialmente piangueras, para reafirmar la identidad cultural de la mujer. Su rol en la conservación del medioambiente por la protección que logra de la especie piangua y de los manglares donde habita.

La piangua es un molusco que se extrae de los manglares y es considerado como uno de los ingredientes más exquisitos y apetecidos de la cocina tradicional del Pacífico. Por lo general, la mayoría de las personas que se dedican a piangüar son mujeres. Es una actividad que requiere de gran esfuerzo físico y es riesgosa para la salud de la mujer y, tristemente, no es bien remunerada. “Esas mujeres son de las más berracas y son símbolo de mucho tesón. En su actividad productiva están expuestas a muchos peligros”, comenta Yolanda.

Por esta razón, la organización propuso al Consejo Directivo de la Corporación Regional del Cauca (CRC) y al IAP realizar un proyecto que contribuyera a mejorar el factor económico de las piangueras. Que propiciara un espacio ideal para la conservación de la especie piangua.

Este proyecto fue un gran logro para la organización debido a que permitió consolidar la actividad productiva de este grupo de mujeres, a quienes capacitaron en la mejor manera de manejar la especie y les dieron nuevas herramientas para realizar su actividad y mejorar su calidad de vida. “Muchas de ellas no sabían que había una talla reglamentaria para la piangua que extraían y venían haciendo abstracción de la piangua de talla pequeña. No eran conscientes de que la piangua estaba amenazada, precisamente, porque había muchas formas de extracción con el pretexto de no perder el día de labor”, cuenta Yolanda.

Los manglares en riesgo

Una de las mayores amenazas a los manglares son las prácticas de extracción con petróleo que se han implementado por el afán de no perder el viaje y de tener con qué comercializar. Actualmente, los mayores compradores vienen de la zona limítrofe del Ecuador para comprar toda la piangua que se produzca, Pero, lastimosamente, les enseñaron a los piangüeros y a las mujeres concheras la mala práctica de echarles combustible a los manglares para extraer más y que la faena de la codiciada especie sea más productiva.

“Estaban haciendo estragos al manglar, a la especie y a otras especies asociadas. El petróleo lo riegan en todo el manglar y la piangua, que tiene una cueva por donde respira, se asfixia y le toca salir. Eso generó un problema ambiental muy serio”, cuenta la representante de Asomanos Negras.

Para contrarrestar esta situación, la organización capacitó a las mujeres. Hizo un proceso de sensibilización e implementó una herramienta llamada “Piangüimetro”. Una tabla de medición de talla reglamentaria para la recolección y la venta de piangua. Este instrumento ya lo venía ensayando el Fondo Mundial para la Naturaleza en Colombia (WWF) con mujeres piangueras de otras zonas del Pacífico.

Además de esto, dispuso áreas para que la piangua se reproduzca en su estado natural y esté tranquila, no agotada. “Hicimos parcelas o viveros de conservación que todavía existen y hacemos monitoreo a las especies. Revisamos el estado de influencia que tuvo el fenómeno del ‘Niño’ en el manglar. Ha sido algo muy bueno para las especies y para las mujeres porque también han mejorado sus ingresos, pues la piangua grande tiene mayor valor”, agrega Yolanda.

Hoy en día, ellas mismas conducen sus motores, hacen sus monitoreos y todo el proceso. Asomanos Negras las apoya en la construcción y dotación de la infraestructura de la planta de procesamiento. “En una tercera fase, también apoyados por la CRC y el IAP, logramos dotar a las mujeres con transportes, con sus lanchas, sus motores, sus canastas, sus botas, guantes, que les permiten desarrollar sus faenas y su pesca en condiciones más dignas”.

Productos más allá de Guapi

A la conservación de la piangua le siguió otra fase apoyada por el Ministerio de Agricultura, que es desarrollada con las mismas mujeres pesqueras. Consiste en instalar una planta de procesamiento de pescados y mariscos para que puedan vender sus propios alimentos de mar con las normas del Invima. Aunque el proceso no ha sido nada sencillo y llevan más de cuatro años ejecutándolo, ya les falta poco para alcanzar la meta. Para ello tienen el apoyo de Somos Colombia y el Grupo Éxito.

A finales del 2019, el fondo Colombia Sostenible realizó una convocatoria para apoyar iniciativas que tuvieran como fin una línea de conservación ambiental y otra de productividad. Asomanos Negras postuló la experiencia de Mujeres de Río, Mar y manglar, que quedó entre las seleccionadas y logró impulsar mucho más el trabajo de estas mujeres y contribuir a la conservación de la especie.

El proyecto de Mujeres de Río, Mar y Manglar permitió a la organización, entre otras cosas, ponerle una marca a cada producto que realice y consolidar una empresa de las mujeres de Asomanos Negras. Además, le ayudará a vincular no solo a 80 sino a más de 110 mujeres que trabajan en la extracción de la concha de piangua y a conservar manglares y combinar estas acciones con otras actividades beneficiosas para la naturaleza y para las mujeres pesqueras. “Combinamos actividades agrícolas para la producción de arroz nativo, porque hace diez años hacemos investigación participativa en la recuperación de semillas nativas de arroz, también la producción del plátano. Todo a partir de las prácticas productivas ancestrales no contaminantes, utilizando meramente las técnicas y los conocimientos de nuestros ancestros”, finaliza Yolanda.

Se espera que a comienzos del 2021 Asomanos Negras pueda posicionarse en el mercado de las grandes plataformas con productos con sello del sabor del Pacífico y sello manos de mujer. Con productos de mar como la piangua, la corvina y el pargo. Mientras tanto, la meta de sus integrantes es recuperarse de la pérdida de familiares y personas cercanas que han perdido la batalla contra el Covid-19. Es seguir encontrando proyectos que les permitan avanzar en su objetivo de desarrollo humano sostenible y encontrar más socios que sigan su línea de trabajo y que respeten sus valores y tradiciones.

Para contactar con ellos:

Correo: yolimanos@yahoo.com

asomanosnegras@hotmail.com

Celular: (+57) 3148089488

Más información:

https://cadasta.org/partners-list/aso-manos-negra/

En J&S cumplimos una década de trabajo por el desarrollo humano. No tendremos una fiesta. Nuestra manera de celebrar será aplaudir de pie y apoyar a 10 organizaciones de base que tengan iniciativas o emprendimientos que requieran visibilidad para dar a conocer sus servicios o productos. Apoyaremos 5 organizaciones de mujeres y 5 de jóvenes de Colombia. Queremos darles nuestro respaldo, como lo hicieron con nosotros las primeras personas y organizaciones que confiaron en nuestro trabajo.

 

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