Todos tenemos el deber de ayudar a desplazados y refugiados

Todos tenemos el deber de ayudar a desplazados y refugiados
Acnur hizo un llamado a gobiernos y a la sociedad para que sean solidarios con las personas que se ven obligadas a dejar sus territorios. Estamos en la peor crisis humanitaria desde de la Segunda Guerra Mundial.
“Nadie se vuelve un refugiado por elección; pero el resto de nosotros tiene la opción sobre cómo ayudar”.

 

Con esa frase el alto comisionado para los Refugiados de la ONU, Filippo Grandi, instó a los estados, especialmente a gobiernos y personas, a ser solidarios con quienes llegan de otros lugares. Lo hizo en el Día Mundial de los Refugiados, que se celebra cada año el 20 de junio, y por el cual la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur) presenta al mundo su informe Tendencia Globales. En el 2017, registró el mayor número de personas desplazadas: más de 68,5 millones.

“Nueve de cada diez se encuentran dentro de sus propios países o en países vecinos y el impacto es enorme, tanto para los propios refugiados como para las comunidades que les abren sus puertas. Ahora más que nunca, ayudar a los refugiados debe ser una responsabilidad global y compartida. Es hora de hacer las cosas de otra manera”, señaló Grandi.

Precisamente en el Pacto Mundial sobre los Refugiados, que en pocos meses estará listo para ser aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, se prueba un nuevo modelo, basado en la equidad, la justicia, así como en los valores y estándares humanitarios, que está dando resultados positivos. El énfasis está en que tanto los países como las comunidades de acogida reciban apoyo sistemático y a largo plazo para poder asumir la tarea de ayudar a las familias desplazadas.

“Es fundamental contar con leyes y políticas adecuadas. Sin embargo, son los ciudadanos y las comunidades locales quienes se encuentran en primera línea cuando llegan los refugiados y cuya acogida puede marcar la diferencia entre el rechazo y la inclusión, entre desesperación y esperanza, entre caer en la marginación y construir un futuro. Es aquí donde comienza la responsabilidad compartida sobre los refugiados”, señaló.

Según Acnur la actual situación de desplazamiento “es la mayor crisis humanitaria desde la segunda Guerra Mundial”.

La mayoría de los refugiados —poco más de dos tercios de todos los refugiados en el mundo— vienen de Siria (6,3 millones), Afganistán (2,6 millones), Sudán del sur (2,4 millones), Myanmar (1,2 millones) y Somalia (986.400).

De acuerdo con cálculos de la agencia, en 2017, en promedio, una persona fue desplazada cada dos segundos. Una de cada 110 personas en el planeta es refugiada, es desplazada interna o está buscando asilo, con el agravante de que el trato global con los refugiados es crítico.

“Estamos en un momento crucial, donde el éxito en la gestión del manejo del desplazamiento global requiere un enfoque nuevo y mucho más integral para que los países y las comunidades no queden solos lidiando con esto”, dijo Grandi.

Y agregó: “pero hay razón para tener alguna esperanza. Catorce países ya son pioneros en un nuevo plan para responder a las situaciones de los refugiados y en cuestión de meses un nuevo Pacto Mundial sobre los Refugiados estará listo para su aprobación por la Asamblea General de las Naciones Unidas”.

Por cuarto año consecutivo Turquía fue el país que más refugiados recibió en el mundo, con 3,5 millones de refugiados en sus fronteras. Pakistán y Uganda siguen siendo los principales países de asilo con 1,4 millones de refugiados respectivamente.

Con 331.700 requerimientos, Estados Unidos recibió la mayoría de nuevas solicitudes de asilo, seguido por Alemania, Italia y Turquía.
Entre tanto, en el año 2017, 63 operaciones de Acnur reportaron que hay 138.700 niños refugiados y solicitantes de asilo no acompañados y separados, según el informe.

Colombia con desplazados y migrantes

Acnur encontró que la mayoría de personas desplazadas permanecen cerca de su casa: cuatro de cada cinco refugiados están ubicados en países cerca del suyo. Solo un número relativamente bajo de personas se aventuró a ir más lejos para buscar protección.
En el caso de Colombia, la organización reveló que durante 2017 más de 91.431 personas fueron desplazadas a causa de la disputa de territorio entre grupos armados ilegales.

De igual forma, que durante los cinco primeros meses del 2018 el escenario fue confuso y de reconfiguración de los grupos armados ilegales, como consecuencia de la disputa por el control territorial de zonas dejadas por las Farc, lo que generó el desplazamiento forzado de 13.706 personas principalmente en comunidades campesinas ubicadas en el Bajo Cauca y Norte de Antioquia, el Catatumbo (Norte de Santander) y Nariño.
Además, los migrantes venezolanos están en diferentes partes del país, pero las zonas de frontera, según el informe de Acnur, concentran un alto porcentaje de hechos de desplazamientos forzados masivos.

“La zona de frontera entre Colombia y Venezuela presenta un doble desafío en términos de protección debido a los hechos de desplazamiento forzado (en Norte de Santander y Arauca), y a la llegada masiva de población venezolana que está cruzando la frontera”, registraron varios medios colombianos.

“Esta coincidencia territorial aumenta la vulnerabilidad de ambas poblaciones que requieren asistencia del Estado con urgencia. Ante esta situación, la capacidad de las autoridades locales puede llegar a ser limitada para garantizar la asistencia mínima y reducir las expresiones de xenofobia”, dice el comunicado de Acnur.

Finalmente, la entidad anota que el Gobierno colombiano concluyó en junio un ejercicio de registro masivo de venezolanos en situación irregular: 442.462 venezolanos se registraron durante dos meses.

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