Una historia de segundas oportunidades

Una historia de segundas oportunidades

Hace 15 años, Diana Guzmán decidió dejar un trabajo que no la hacía feliz para darle una segunda oportunidad a los materiales que alguien más despreciaba y, de paso, darse ella una segunda oportunidad.  Contra todo pronóstico, lo que empezó con un par de aretes elaborados de material reciclado, terminó siendo el primer paso para un cambio radical y positivo para su vida, y el de cientos de personas que encontraron en el reuso una manera de mejorar los problemas de su comunidad.  

 

El trabajo con materiales reciclados comenzó como una necesidad propia. Diana Guzmán tenía 19 años y un hijo de 2 años que dependía de ella para sobrevivir. Al darse cuenta del provecho que se le podía sacar a los residuos sólidos, comenzó a prepararse y a enseñar a quienes estuvieran interesados en solucionar problemas sociales con el reuso.

Diana se define como una lideresa social. Vive en Tabio (Cundinamarca), pero antes lo hizo en Bogotá con una familia liderada por mujeres. A ellas tuvo que enfrentarse cuando decidió dejar el trabajo estable que tenía porque no la hacía feliz y buscar un nuevo rumbo. “Cuando estaba en esa empresa, lloraba el domingo para entrar a trabajar el lunes. Sentía que no era normal que tuviera que sentirme frustrada para ir a trabajar y decidí renunciar. La crítica de tener que dejar lo que ya se tiene seguro fue bastante”, recuerda.

Fue gracias a esa rebeldía que después de muchos años logró crear lo que hoy en día le ha traído tantas experiencias, aprendizajes, crecimiento y alegrías: El Taller del ReUso.

“Una vez vi una botella, un vecino había sacado la basura, y dije: bueno, esto puede servir como acetato, se pinta, se transforma, se corta y puedo hacer aretes para vender”, rememora con entusiasmo. Fue ahí cuando la reutilización se convirtió en una opción para llevar sustento a su hogar, pues la materia prima (los materiales reciclables) no tenía costo alguno y daba posibilidades de transformarse en objetos de utilidad.

Cuando era niña, Diana aprendió de artesanos a hacer accesorios y con sus abuelas, que viven en Barranquilla, aprendió a pintar sobre tela, hacer bisutería y elaborar otros trabajos manuales.

En 2005, cuando decidió aprovechar esos conocimientos en la transformación de los residuos, era poca la información que se encontraba sobre reutilización. De hecho, hoy en día sigue siendo insuficiente, como lo es también la práctica. Según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, en Bogotá solo se recicla el 14% de las 6.300 toneladas de basura que se producen al día.

“Los primeros aretes que hice me los compraron de chéveres porque, la verdad, no eran nada lindos. Cometí muchos errores, pero igual seguí y empecé a ser reconocida por las cosas buenas, no por ser la oveja negra, como siempre lo había sido”, dice emocionada. Aunque en un principio se dedicó a fabricar aretes, pronto se dio cuenta de que su talento y pasión se reflejaban en la creación, el diseño y la enseñanza.

Precisamente, para poder compartir sus conocimientos con otros decidió prepararse en diferentes temas: manejo de los materiales, normativa nacional e internacional, creación de productos a partir de materiales reciclados y proceso de comercio. Además, contactó expertos como la Corporación Basura Cero Bogotá, un referente en Colombia y uno de los aliados más grandes del Taller del ReUso.

A partir de ahí comenzó a dictar talleres en Bogotá y se enganchó mucho más en el tema de enseñar. Los primeros talleres los consiguió buscando y ofreciendo sus conocimientos a personas que quisieran aprender. “Veía que yo podía llevar a mi casa de comer haciendo aretes y les enseñaba a otros para que pudieran hacer lo mismo. Mucha gente decía: muy chévere, muy bonito, pero no es lo que estamos buscando”, explica.

Enseñaba en salones comunales, en colegios o en cualquier lugar donde hubiera interés. “Una vez tuve que hacer talleres en la calle, en el andén de un municipio de Cundinamarca. Un grupo pequeño de personas quería aprender y nos encontramos frente a la parroquia, estuvimos sentados en el andén, trabajando, aprendiendo juntos”, recuerda.

Cuando se mudó a Tabio se convirtió en consejera consultiva de la mujer y en 2016 pasó a integrar la Federación Departamental de Mujeres Campesinas de Cundinamarca. Sin embargo, para entrar a la Federación necesitaba tener una organización social y fue la excusa perfecta para registrar oficial y legalmente ante la Cámara de Comercio de Bogotá lo que venía haciendo desde hacía más de 10 años con el Taller del ReUso.

Por su larga trayectoria, el Taller del ReUso ha tenido muchos colaboradores. Pero, desde hace dos años, después de formarse con la Universidad de La Sabana, organizaron sus funciones al interior de la organización y actualmente cuentan con un contador, creativos, dos practicantes de negocios y uno de comunicación y un equipo que se ha encargado de innovar y de sacar adelante los programas y labores que mantienen a la organización en pie.

Educación, igualdad y desarrollo humano

El Taller del ReUso nació con un propósito educativo: enseñar por medio de la interacción, la creatividad y la experimentación el reuso de materiales y, sobre todo, la posibilidad que tiene todo ser humano de tener una segunda oportunidad. “En el momento en que pensé en hacer reutilización de productos, dejé de verme como una persona llena de problemas con el resto del mundo, que no se sentía valorada, y empecé a darme un sentido y a sentirme valiosa. Me estaba dando a mí misma otras oportunidades, mientras le daba la oportunidad al material”, explica.

Por esa razón, el Taller del ReUso no se trata únicamente del cuidado ambiental. Se trata de creer en las segundas oportunidades. “Nosotros lo que hacemos es promover y democratizar estilos de vida felizmente sostenibles. Felizmente, porque la felicidad no puede estar aparte de un bienestar humano. Democratizar, para que todo el mundo tenga la misma información de la misma manera sin importar que tanto tenga o no tenga”, dice.

Cumplir con esa misión no ha sido fácil. Diana comenzó con su idea sin planear y organizar para saber qué tan viable era su proyecto, cómo lo iba a desarrollar, cómo lo financiaría. “Los últimos 15 años lo que he hecho es ir a la comunidad, sin hacer diagnóstico y sin conocer mucho sobre emprender. He ido experimentando y probando”. Por eso, en 2018, para subsanar el vacío que tenía y dar el salto de fundación a emprendimiento social, asistió a unos cursos dictados por el Semillero de Emprendimiento e Innovación Sabana (SEIS) de la Universidad de la Sabana.  Allí los emprendedores tienen la oportunidad de potenciar sus proyectos para que sean exitosos y contribuyan al desarrollo humano.

“Ha sido difícil entender cómo funciona una empresa. Hay que ser muy organizado, tener muchos procesos, meterle mucha más cabeza. Ese fue mi reto más grande. Yo tenía muy claro quién era mi beneficiario, pero no tenía ni la más mínima idea de cómo me iba a beneficiar yo. Han sido 15 años en los que hasta ahora estoy viendo los frutos de mi trabajo. Ahora sí, me estoy convirtiendo en una emprendedora social, que ya tiene una connotación económica diferente a ser únicamente una lideresa social” comenta.  

Los tres pilares del Taller del ReUso

  1.       Semillero comunitario:

Este es el corazón del Taller del ReUso, ya que es el trabajo que se hace con la comunidad. Los talleres son patrocinados por empresas o por el gobierno local y se trabaja desde lo personal hasta lo colectivo. Diana y su equipo enseñan sobre los materiales, la clasificación, la distribución, el reciclaje y la gestión de residuos sólidos. El objetivo es que la gente trabaje comunitariamente, que haga laboratorio creativo y experimente con materiales para transformarlos en productos que solucionen un problema comunitario o que generen recursos económicos.

  1.       S.O.S Minimalismo Creativo: 

Se trata de un servicio que ayuda a personas o empresas a hacer limpieza de un espacio y, de la mano de expertos, aprender a clasificar y disponer de aquellos objetos que ya no se utilizan. Este servicio se encuentra en pruebas piloto y lo que busca es que las personas puedan entender y aprender cómo desde casa o la empresa se puede ser sostenible. El proceso se puede realizar en un día, dependiendo del tamaño del espacio que se desea arreglar. Es un día en el que se trabaja tanto el espacio físico como la espiritualidad y los apegos de la persona.

  1.       Inspira digital:

Son cursos y talleres virtuales. En la página de Facebook @Fundacióneltallerdelreuso, se comparten algunos tutoriales para reutilización de manera gratuita y a partir de febrero del 2021, en alianza con la plataforma Transfórmate Pro, se compartirán contenidos premium como entrevistas, cursos y tutoriales, tipo Domestika para hacer diferentes técnicas del reuso. En ellos estarán profesionales nacionales e internacionales, ya que se cuenta con aliados en México y Argentina.

Cada curso tiene un valor aproximado de 60 mil pesos. Son tres horas de curso y seis sesiones. Después de pagado, se puede descargar y ver en cualquier momento y en cualquier lugar. Adicionalmente, la persona que paga está ayudando a que esa información llegue también a las comunidades.

Los frutos de la perseverancia

Entre los logros que ha tenido la fundadora del Taller del ReUso, el que más destaca Diana es el autoconocimiento. “Con el Taller del ReUso empecé a verme a mí misma como un ser valioso. Es una extensión de mí misma, un propósito de vida. No es solo un negocio. Reconocerme como ser humano y entendiendo que todos tenemos una verdad”, comenta a modo de reflexión.

Otro logro para sí misma, ha sido encontrar su pasión en el trabajo comunitario y de cerca con mujeres rurales. Compartir con ellas y conocer sus historias la ha llevado a cambiar completamente su visión sobre el trabajo con otras personas y le ha permitido reconectarse mucho más consigo misma y con su feminidad.

“En algún momento de mi vida sentía que odiaba a todo el mundo. Tenía resentimiento hacia toda la humanidad. En cuanto al trabajo con mujeres, me parece curioso porque más del 90% de los grupos de los talleres está compuesto por mujeres y yo nunca en la vida había querido trabajar con mujeres. Era súper masculina, había vivido varios tipos de violencia en el núcleo familiar y una de esas fue la violencia sexual, ya no quería que se notara que yo era mujer, quería borrar mi feminidad”, recuerda Diana.

De sus más recientes capacitaciones recuerda una a finales del 2019, antes de que se desatara la pandemia. El Taller recibió una llamada de un grupo de 30 mujeres en Tabio que estaban interesadas en su trabajo. Fueron ellas las que tomaron la iniciativa de buscarlos y contactarlos. Con ellas se realizó un Semillero de Emprendedoras Sostenibles con el que lograron adquirir nuevas habilidades para poder generar ingresos transformando ropa de segunda mano.

“Ellas eran beneficiarias de otra Fundación donde les apadrinan los niños y debían ser productivas pero no sabían cómo ni por dónde empezar. Habían escuchado que habíamos hecho talleres con otro grupo más pequeño y les dije: lo hacemos, pero ustedes consiguen el sitio  se comprometen a que las 30 señoras no falten durante el tiempo de las capacitaciones. Nosotros nos encargamos de la capacitación, de traer gente de afuera y de hacer seguimiento”, cuenta Diana.

Hoy, Diana se siente feliz con el ser humano que es y está preparándose para su futuro y el de su taller. Tiene metas ambiciosas como son convertirse en el referente más grande de reuso de residuos sólidos en Colombia y en Latinoamérica, lo que incluye hacer investigación y experimentar con materiales y nuevas maneras de darle utilidad a objetos olvidados. Seguir cumpliendo con su propósito de hacer que la información sea accesible para todo el mundo sin importar de donde venga y, por supuesto, ayudar a dar segundas oportunidades.

“Creo que debe cambiar un poco la manera como nos conectamos con nosotros mismos y con otros. Nosotros buscamos que las personas se sientan motivadas, pero motivadas por ellas mismas. Vernos como iguales, reconociendo que todos los seres humanos somos valiosos sin importar nuestra labor o proveniencia”.

Más información:

Facebook: @fundacioneltallerdelreuso

Instagram: @eltallerdelreuso

En J&S cumplimos una década de trabajo por el desarrollo humano. No tendremos una fiesta. Nuestra manera de celebrar será aplaudir de pie y apoyar a 10 organizaciones de base que tengan iniciativas o emprendimientos que requieran visibilidad para dar a conocer sus servicios o productos. Apoyaremos 5 organizaciones de mujeres y 5 de jóvenes de Colombia. Queremos darles nuestro respaldo, como lo hicieron con nosotros las primeras personas y organizaciones que confiaron en nuestro trabajo.

 

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